Durante muchos años, el mueble escurridor de cocina ha sido una solución habitual en muchas viviendas. Se colocaba en la zona del fregadero y servía para guardar platos y vasos después de fregarlos a mano, permitiendo que el agua escurriera hacia una bandeja inferior.

Pero en pleno 2026, con cocinas cada vez más funcionales, electrodomésticos más eficientes y diseños más limpios, surge una pregunta lógica: ¿sigue mereciendo la pena instalar un mueble escurridor en la cocina?

La respuesta no es simplemente sí o no. Depende mucho del uso real que le demos a la cocina.

¿Qué es exactamente un mueble escurridor?

Un mueble escurridor es un módulo alto de cocina diseñado para colocar platos, vasos u otros utensilios recién lavados. En lugar de tener una base convencional, incorpora un sistema de rejillas y una bandeja, normalmente de plástico o material similar, que recoge el agua que cae mientras la vajilla se seca.

Su función principal es clara: permitir que los platos escurran dentro del propio mueble, sin ocupar espacio en la encimera.

Durante años fue una solución práctica, especialmente en casas donde se fregaba todo a mano. Sin embargo, las necesidades actuales han cambiado.

El lavavajillas ha cambiado la forma de usar la cocina

Hoy en día, igual que resulta habitual tener lavadora, también es cada vez más común contar con lavavajillas en casa. Y esto ha reducido mucho la necesidad de disponer de un mueble específico para escurrir platos.

Además, los lavavajillas modernos suelen ser más eficientes en consumo de agua que el lavado manual cuando se utilizan con carga completa. Lavar a mano puede consumir unos 4,5 litros por servicio, mientras que un lavavajillas necesita algo menos de 1 litro por servicio de media; para 14 servicios, el lavado manual alcanzaría unos 63 litros frente a unos 12,96 litros en lavavajillas.

A esto hay que sumar otro punto importante: al fregar a mano con agua caliente también interviene el gasto de la caldera o termo. Es decir, no solo hablamos de agua, sino también de energía.

Los platos ya salen secos del lavavajillas

Otro motivo por el que el mueble escurridor ha perdido protagonismo es que la vajilla sale del lavavajillas limpia y seca.

Esto cambia por completo la rutina diaria. Simplemente abrimos el lavavajillas, sacamos los platos y los guardamos.

Por eso, en muchas cocinas actuales tiene más sentido instalar un mueble alto convencional, con más capacidad de almacenaje y mejor aprovechamiento interior.

¿Se aprovecha bien un mueble escurridor?

Este es uno de los puntos más importantes a la hora de diseñar una cocina.

Un mueble escurridor no siempre se aprovecha igual que un mueble alto normal. Al estar pensado para escurrir, su interior queda condicionado por las rejillas, la bandeja y la forma en la que deben colocarse los platos y vasos.

Además, al sustituir la base inferior del mueble por una bandeja de recogida de agua, el módulo puede resultar menos robusto que un mueble convencional. No significa que sea un mueble débil, pero sí que, desde el punto de vista estructural y de aprovechamiento, no ofrece las mismas prestaciones que un módulo cerrado tradicional.

También suele encarecer el presupuesto

Otro aspecto a tener en cuenta es el precio.

El mueble escurridor no solo implica el coste del propio mueble, sino también el coste del sistema de escurridor: rejillas, bandejas y herrajes específicos. Por tanto, normalmente es una opción más cara que un mueble alto estándar, entre un 10 y un 20%.

Si realmente se va a utilizar todos los días, puede tener sentido. Pero si apenas se va a usar porque la vivienda cuenta con lavavajillas, quizá sea mejor invertir ese dinero en otro accesorio más práctico: gavetas, organizadores interiores, iluminación, cuberteros, rinconeros o sistemas extraíbles.

¿Y si necesitamos fregar algo a mano?

Aunque tengamos lavavajillas, siempre puede haber algo que lavemos a mano: una sartén, vaso que acabamos de usar, una tabla o algún utensilio puntual.

En estos casos, no siempre es necesario instalar un mueble escurridor. Una alternativa muy práctica es utilizar un escurridor de encimera.

Los hay pequeños, plegables, decorativos y fáciles de guardar cuando no se utilizan. Cumplen perfectamente su función para usos puntuales y no condicionan el diseño ni la capacidad de almacenaje de los muebles altos.

Entonces, ¿el mueble escurridor está en desuso?

En términos de tendencia, sí: el mueble escurridor está cada vez más en desuso en las cocinas actuales.

Las cocinas modernas buscan muebles más limpios, más versátiles y mejor aprovechados. El lavavajillas ha reducido la necesidad de escurrir grandes cantidades de vajilla a diario, y los escurridores de encimera resuelven bien los usos ocasionales.

Pero esto no quiere decir que el mueble escurridor sea una mala opción.

¿Cuándo sigue siendo útil un mueble escurridor?

El mueble escurridor puede seguir siendo útil en viviendas donde se friega mucho a mano, donde no hay lavavajillas o donde, por costumbre, se prefiere lavar la vajilla manualmente.

También puede ser interesante para personas que quieren mantener la encimera despejada y están acostumbrados a como se colocan los platos en un mueble escurridor.

Por eso, no se trata de decir que una opción sea buena y la otra mala. Se trata de elegir según el uso real de cada cocina.

Conclusión: una decisión que depende de tus hábitos

En 2026, si tienes lavavajillas y apenas friegas a mano, probablemente un mueble escurridor no sea la opción más práctica. En su lugar, puede ser más interesante aprovechar ese espacio con un mueble alto convencional, más estable, más versátil y con mayor capacidad de almacenaje.

Sin embargo, si en tu casa se sigue fregando a mano con frecuencia, el mueble escurridor puede seguir siendo una solución cómoda y funcional.

La clave está en diseñar la cocina pensando en cómo la vas a usar de verdad. Porque una cocina bonita importa, pero una cocina práctica se agradece todos los días.